¿Qué esperar?

Es cuestión -creo- de aceptar o no las responsabilidades. Las responsabilidades el padre para con sus hijos, de líderes religiosos para con sus feligreses y no es caso ajeno, el de los dirigentes políticos para con el pueblo y/o quienes representan.

Padres que hacen caso omiso al cargo de conciencia generado de sus actos.
Líderes religiosos los cuales quiebran la lealtad y les fallan en actitud moral al grupo social del que forman parte.
Dirigentes políticos que siembran su ética profesional y moral en el terreno desértico para dar paso al cinismo y la corrupción.

Grupos y seres que son la “guía“, ejemplo a seguir, camino, luz iluminadora. Que poseen un rol mientras vida tengan. Pero no todos aceptan esto, no todos ellos aceptaron el peso que conlleva poseer dicho rol, ni tampoco todos fueron, son ni serán capaces de salir victoriosos ante las adversidades y la ejecución satisfactoria de sus responsabilidades.

Quizás un religioso diría “sólo en Dios se puede confiar” pero ¿no es Dios quien va colocando y extrayendo de manera planificada estas personas a lo largo de tu vida? O será que ¿Dios las pone en un buen momento y luego se corrompen así mismas para que luego sean desechados?

Son humanos, pueden fallar, van a fallar. Pueden cometer errores y pueden hasta arrepentirse al no lograr las expectativas puestas en ellos. De igual forma, somos humanos los que observamos inclinando la vista hacia arriba. Quizás, no todos aceptamos seguir a estas personas que nos han sido situadas en nuestras vidas, quizás sí. Lo más claro e inevitable es asumir que nosotros también pudimos haber cometido errores y que así como “los de arriba” cometen errores y le fallan a quienes los siguen, podemos sentirnos decepcionados, recapacitar y continuar otro camino. Sí, cambiar el guía, cambiar el camino, tomar otra ruta hacia el rumbo que ya tienes claro y que no pudiste alcanzar ahora porque te equivocaste al elegir tu guía y mentor.

Ahora, en este preciso momento…

Hoy, Lunes 14 de Septiembre del 2015, una persona destacable en mi vida está celebrando un año más de vida. Por ello, hoy le dedico mi versión del siguiente texto que tanto he pensado, leído y re-utilizado (por frases) para hoy insertar en él mis sentimientos. [Texto Original: UnMensajeParaTi, En este preciso instante alguien]

Ahora, en este preciso momento…
– Alguien está dándote cabeza.
– Alguien quiere chatear contigo.
– Alguien quiere ir al Coral Mall contigo.
– Alguien espera que no estés en problemas.
– Alguien quiere sostener tus chichos.
– Alguien espera que todo te salga bien.
– Alguien quiere que seas feliz.
– Alguien está celebrando tus éxitos.
– Alguien quiere darte un regalo no muy costoso.
– Alguien piensa que tú eres un regalo (a veces doloroso).
– Alguien te quiere.
– Alguien admira tu fortaleza (pero no la de los brazos, dan duro).
– Alguien quiere salir contigo a Shots.
– Alguien haría cualquier cosa por ti aunque se quede sin gasolina.
– Alguien te ha perdonado por las veces que no tuviste la razón.
– Alguien te recuerda y desea que estuvieras allí pa’ pellizcarte.
– Alguien quiere compartir sus sueños contigo.
– Alguien no puede esperar para verte (y ya pellizcarte).
– Alguien esta deseando que le tomes en cuenta, y que pagues las próximas cuentas.
– Alguien necesita tu soporte, económico.
– Alguien necesita que tú tengas fe en él, pa’ que le prestes dinero.
– Alguien escucha una canción que le recuerda a ti y las veces que la cambiaste en SU PROPIO RADIO DEL CARRO.

Descansa

Descansa mi amor en ti, Magdala.
Descansa en ti mi ser y el espíritu asignado a este cuerpo por parte de Dios.
Descansa en nosotros esa llama arco-iris repleta de sensaciones jactadas de ser dichas bajo el lenguaje.
El lenguaje oral está jactado de describir una y otra vez nuestro descansar.
Y es que, descansar en ti, es un logro de la vida, un logro del destino mismo.
Deme Dios, todas las virtudes y dones que un hombre pueda obtener pero la principal, la capacidad de amar, ha de ser la que más yo he de cultivar.

Porque después de ti y para ti, querida princesa, están sentenciados todos mis dones.

Fuego

Fuego del coño, maldito fuego.
Maldito, maldito fuego.
Maldito fuego que haces daño a los demás.
Maldito fuego que tus beneficios son nada en comparación con lo que dejas a tu paso.
Maldito fuego que es el temor de muchos.
Maldito fuego que eres el enemigo de buenos y el consolador amigo de malos.
Maldito fuego que sólo sabes consumir, destruir.
Maldito fuego que no inspiras confianza, que así tanto afectas al que juega como al que trabaja contigo.
Maldito, maldito fuego.